A cada uno de los integrantes de mi grupo social le gusta un estilo música diferente, donde al momento de intercambiar momentos en los que tenemos que oír música es un mate de risa, porque para unos la música de los otros es tonta y la critican como nunca. Con los amigos se pasan buenos tiempos, en especial cuando una canción tan insignificante o un artista, marcan una historia; cuando recuerdan a alguien que ya no está, cuando un amigo dedica al otro y la vuelve tan especial, como para que cada vez que uno la escucha se recuerde hasta del perro que estaba en la esquina de los shucos donde fulana vomito del olor y el perencejo la odio porque era su carro. La música por muy fea, tonta, sin sentido alguno que sea marca un sentimiento, una era, una historia que significa muy poco para algunos, pero el mundo entero y la amistad de un ser querido para otros, y deja huella por donde quiera que va.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario